Virgin: un nuevo modelo de crucero

Os hago un breve resumen del crucero por el Mediterráneo occidental que he realizado junto a mi esposa Mai Lombao Paz y con un nutrido grupo de amigos, la semana pasada.

  • Fechas: del 25 de mayo al 1 de junio de 2025. Travesía de 8 días, con 1 de navegación y un over-night en Ibiza.
  • Barco: Scarlet Lady (Virgin Voyages) (2800 pasajeros, aprox.; 1200 tripulación, aprox.)
  • Embarque y desembarque: Barcelona (España). Lento, a pesar de las “citas previas”.
  • Escalas: Civitavecchia, Marina di Carrara (Italia), Ajaccio (Francia), Ibiza (España).
  • Algunos detalles…
  • El barco es del año 2020. Un barco totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados. Hemos tardado cuarenta cruceros en descubrir que un mundo diferente de cruceros también es posible.
  • Los pasajeros, de múltiples procedencias, con bastantes hispanos. De edad más bien joven. En general, cruceristas muy educados, lo que se agradece. Es un crucero “adults only”, por lo que no había menores de dieciocho años.
  • El idioma habitual fue el inglés. Hay poca tripulación hispano parlante.
  • El camarote (balcón) normal, con tendencia para gente joven. El baño, un tanto pequeño. El armario abierto, suficiente. Arreglo del camarote rápido, con dos stewards (correctos).
  • Los restaurantes de especialidad (gratuitos) son seis. Todos ellos para poder cenar (siempre) y desayunar y almorzar en algunos casos. No existen los típicos salones para la cena. El “bufet” (The Galley») es una auténtica maravilla, con seis “paradas” (no bufet lineal) más, donde puedes comer diferentes especialidades gastronómicas internacionales, servido por la tripulación. Además, hay otros locales donde se puede comer una variedad de cosas muy interesantes, como el de las tapas españolas.
  • La gastronomía, extraordinaria. Nunca, en los treinta y nueve cruceros anteriores, habíamos visto nada igual. Hay que verlo y probarlo, para creerlo. Mención aparte, merece la pastelería. Impresionante.

. Las bebidas muy correctas. Con la peculiaridad que no hay que comprar un pack doble obligatorio por camarote. Compras un bono a tu medida de dinero, que es suplementado por Virgin, y vale para todos los huéspedes de la cabina. Ah, por cierto, si no lo consumes en los días de travesía, puedes canjear el saldo por botellas de vino o champagne, para llevártelas a casa.

  • La animación y los espectáculos, magníficos. Enfocados al perfil del viajero, pero con un nivel altísimo que hace que le guste a todo el mundo. No existe el concepto clásico de teatro, sino que existe “The Red Room”, un espacio multiusos, con una capacidad de transformación asombrosa. Las fiestas de la “Pijama Party” y la “Red Night” en la parte superior del barco, impresionantes. Un córner con una gran cantidad de juegos de mesa, por si queréis echar una partida. Tres salas de karaoke, para fiestas privadas.
  • Las excursiones, las hicimos por nuestra cuenta. Ya conocíamos la mayoría de sitios. También es verdad que hacer un crucero con Virgin no es por el recorrido sino por el propio barco. Dicho esto, deciros que nos sorprendió, de manera grata, la ciudad de Carrara y sus canteras de mármol.
  • En cuanto a la información, muy digital, con pantallas (eso sí, en inglés) por todo el barco, incluidos los ascensores. Hay un “daily” en papel que está en algunos lugares del barco, pero que no se entrega en la cabina. Por cierto, wifi (sencillo y suficiente) gratis durante toda la travesía. La típica tarjeta (sea pass) ha desaparecido, dando paso a pequeño dispositivo que puedes llevar en la muñeca y que te sirve para todo.
  • La tripulación muy correcta. Una pregunta que nos hicimos (en plan jocoso) es si había capitán al mando. “Añorábamos” que nos informara cada día de la longitud y de la latitud de la navegación; y de las (si se me permite) «ramplonas fiestas del capitán». En Virgin, eso es lo de menos.
  • Las tiendas, muy enfocadas a producto Virgin y a otras marcas con el “toque rojo”. En los diferentes córners, destacan el taller de tatuajes / piercings, y la peluquería, que tienen mucha clientela.

. La zona de piscinas, disponen de “cabanas” (de pago) para poder disfrutar de cierta intimidad.

  • Las escalas. Ya he comentado que, en este caso, son “lo de menos”, para aquellos que conocemos bien nuestro mar Mediterráneo.

Resumiendo:

Dicen los expertos en economía, que las empresas pueden competir a través de dos vías: 1) Por costes; 2) Por diferenciación. Virgin trabaja con la segunda vía. Tienen un producto muy diferente y muy bueno, que te sorprende, para bien.

Nos hemos quedado “enamorados” del concepto Virgin. Tanto es así, que ya estamos cerrando otros cruceros con esta naviera.

Muy recomendable para mentes abiertas, sin prejuicios ni paradigmas.

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